ASIDONIUM

Mis poemas - www.alfonsosaborido.es - Twitter: @asaborido

Cuando te desnudas

Cuando te desnudas, te pones nervioso.
Avergonzado, poco a poco, por momentos
vas despojándote de la ropa que te vistió.
Ahora, con el frío, al ocre de la luz sin fuerza
torcida del Sol que vence los diciembres
deshojas una a una, cada señal de vida
de los tiempos que fueron felices para ti.

Tiempos de humedad rociada,
salpicada de gritos infantiles
que jugaban a voces con el agua.

Que corrió por tus venas de leño,
como enanitos de Blancanieves,
cargada de bonitos tesoros brillantes
de ricos minerales y piedras preciosas

que arrancaba de la tierra,
reptando, acariciando cada hueco,
navegando a oscuras en la soledad
donde habitan los topos ciegos.

Estás desnudándote ante mí,
esperando a que acuda a ti,
que te abrace de nuevo,
tal cuál eres, así, cariño, así.

¡Abrázame pero no me ralles ni me rayes,
no me escribas ni me pintes corazones
que latidos sabes que no tengo!
¡Abrázame sólo por el calor
que sale de lo más dentro de ti!


¡Házme canal de energía entre
el  universo y la madre tierra,
la Pachamama escucharas latir...!


¡Abrázame y déjame sólo!
¡Déjame dormir en este lamento
que el viento no podrá hacer sonar!

Vuelve en febrero, mi amor.
Mis cicatrices verterán de nuevo el agua
que de nuevo verde me hará para ti.

Sirio

Cayó de bruces por amores
en bruto mineral obtenido,
el hombre dios omnipotente
que todo lo quiso, todo lo pudo.

De rodillas ante el mundo,
azul girador de vueltas infinitas,
gozoso de humildad y pureza,
mudo quedó bajo la luz.

Planeta madre que te pare
de tus entrañas en lava ardiente,
barro viejo del perfil paraíso.
Fruto de la Tierra. Amén.

Asombrados ojos que levantaron
al ritmo de unas piernas vírgenes,
hacia arriba erecto el negro cuerpo,
la mente humana rápida trepa
camino ascendente a las estrellas.

Al final, también azul blanquecino
Sirio alumbra en brillo de plata
ganando a todo objeto estelar
en el único universo conocido.

Marca la historia.
Marca el ritmo.
Energía del Universo.
Late la vida.
Faro de Luz.

Y estalló la guerra

Quedó dormido el bramido de la serpiente roja
que en hangares de nácar fue propietario
de las voces, las manos y las razones.

Se perdió en las noches de los días
las alarmas, los avisos y las llegadas
de las buenas nuevas que aún salvaban.

El mundo azul ahora gris paró su cuerda,
se dejó caer en el oscuro temido vacío
donde antaño como pomba de jabón flotaba.

Ni estrellas, ni luces, ni faros
indican los caminos sin fronteras
entre las estelas que ya no brillan.

Todo es oscuro.
Todo es miedo.

No se oye nada.
No se ve nada.

Silencio de espera.

Y estalló la guerra.

La plaza herida

Esa verde rama que a crecer comienza
en perfumes de azahares de otoño,
fue golpeada por las lluvias grises de plomo.

La plaza herida testigo de la batalla,
recuerda el blanco y negro apagado
de los que fueron dueños de la calle.

¡La calle es mía!
Recuerda con escalofríos la plaza herida.

El color de la tecnología
tiñó de rojo las ramas verdes.
La sangre que fue negra por las porras grises,
hoy roja de nuevo vuelve a los ojos de España.

Recuerda el vacío la plaza herida,
cuando muerta quedó la libertad
durante cuarenta años sin vida.

Arrancar lágrimas de miedo
a los brotes fuertes  es el objetivo
del capitán capital.

España 2012 de gris noviembre.

El silencio necesario

Llegó el otoño y se hizo el silencio.
No el silencio impuesto que desata
soledades y tristezas;
Es ese silencio callado de voces,
de ruidos y de interferencias
que te convierten en ciego.

Te das cuenta que no tenías
el canal adecuado sintonizado.
La misma emisión todos los días,
te cegó los otros sonidos,
por muy cercanos que fueran.

Pero lo peor fue que apagó
tu fuente interior.

Hoy, más tarde que el calendario,
llegó el otoño. El verdadero otoño.

Y llegó el silencio.
El silencio necesario
para recuperar mi voz.

Vuelvo pronto, mi gente.

Psoriasis


Esa piel herida que se quiso
revelar ante la armonía
impuesta por la regla social.
Herida de qué, herida que no sabe
pero que hiere el alma
el primer momento que se ve.

Diluvio universal que cae
cómo condena a inocente,
interrupción de vida inmerecida.

Enrojece la piel.

Pero enrojecen las mejillas
cuando de pronto
la rama de olivo llega
para decir que hay tierra.

De la tierra
nacen las caricias,
las cosquillitas.

La piel herida.
Sigue menos herida.
Pero sana y orgullosa
porque sabe que no está sola.

Parto

No sales poesía...
en esta noche que quiero
deshelarme la sangre herida
de los tiempos pasados
que recurren a mí
en la fragilidad de mis sueños.

¿Dónde quedan esos versos
que necesito ahora para abrigarme
de la savia de mí mismo,
que ordena las letras,
que ordena mi mente,
y que ordena a las negruras
que se vayan de estos horizontes
oníricos que aterran detrás
de la valla de mi almohada?

¿Secuestrada poesía?
¿Estás presas aún de aquella
tenaza que una vez arrugó
ese corazón blanco que latía
al compás del diablo
disfrazado de sonrisa?

Cómo me gustaría que estallaras
con la fuerza de la botella
de cava, vino espumoso
que me hace cosquillas en la nariz
haciéndome elemental al sentir
sólo lo físico que me agrada o duele,
y no lo mental que hierve
desde el fondo del pozo.

Aprendí a hinchar los pulmones
para respirar, para gritar.
Nunca pude hinchar el corazón.
Quizás lo haga para liberarte, poesía.

Ya has venido. Ya estás aquí.