ASIDONIUM

Mis poemas - www.alfonsosaborido.es - Twitter: @asaborido

A diez años vista.

Hoy te voy a perder
en cuanto rompan
los clavos de mi alma
en cuanto te vea
tu última mirada
y me arrepienta de
de no haber sido así.
Y te perdí,
en el final del pasillo
de la puerta
con tu mirada inquieta
y medio muerta
para saber que ya
no ibas a existir.
Y estalló
la tormenta
en medio de la nada
el hospital, las camas
y las sábanas
cubrieron tu cuerpo
para no verte más.
Y pasó el tiempo
y aún sigo pasando
por la puerta,
donde aún quedan
los ecos de tu presencia
que ni las tumbas
quisieron olvidar.

Para que sea siempre así.

Te echaré la persiana para que duermas
y descanses esos ojos despiertos
toda la noche, empeñados en no cerrarse
por sólo el placer de mirarme.
Te acurrucaré cuando me vaya,
en esa playa de cama blanca,
para que reposes hasta mi vuelta,
entre sueños y esperanzas.
A la vuelta, escucharé tus risas,
tus locuras y tus alegrías,
y daréme cuenta de que eres,
sencillamente,
más de lo que pude suponer.
El tiempo negro pasó.
Quedó dentro de los infiernos.
Hoy.
Hace buen día.

Tus manos.

Tus manos.
¡Tus manos que me acariciaron!
Y hoy se pasean sobre mí
como en un campo de batalla.
¡Qué dulce gas te ensañó por dentro
para matar al dulce príncipe de los efebos!
¡Qué seismo tembló tu cuerpo
para parar para siempre tus palabras
y convertirte en la huella del silencio!
Silencio. Silencio. Silencio.
Ni me miras. Ni me miras.
Hasta que me ves
¡y estalla!
La ira.
Gana la ira.
Y tus manos caen sobre mí,
otra vez en mi cuerpo,
Tu campo de batalla.

Piel de mentira

Los ángeles no tienen espejos.
Quizás tú piel como la del diablo,
con escamas y pinchos
se esconda sobre tu dermis de querubín.
Tu mirada blanca, tu sonrisa calma,
es la que guarda la lanza
que dará el golpe certero
en el pecho hundido
del que no consideras caballero.
¿y qué habrá en tu interior,
para que tanta hiel derrames?
¿porqué son dianas de tus dardos
los que por amar,
pierden el dolor?
O será el color negro que derramas,
detrás de tus palabras grises,
de alegría los domingos,
de abortos inútiles cada día.
Proclamas la verdad.
¡Proclamas la Verdad!
Y sabes que tú mismo,
diablo de piel de ángel
eres la misma mentira.