ASIDONIUM

Mis poemas - www.alfonsosaborido.es - Twitter: @asaborido

Tu cuerpo

Sombras en la penumbra
de la ciudad sin sol.
¿Te duele?
Desde mi celda me pregunto.
Amor. Amor.
Donde quedó el amor.
Eras mía, sólo mía.
No sabía que eras tan frágil.
¿Te duele?
Sólo fue un tirón.
Yo, en la cárcel.
Por desamor.
Tú, en la tierra.
Tu cuerpo, sin calor.
tu alma libre ,
de mi yo.

Planeta agua

Mondando tu piel como una naranja,
bola azul de agua viva,
que exhalas lava que es tu sangre.
¿me amas a mí que te araño,
que te seco las entrañas,
y lleno de tu sangre venosa,
la claridad de tus aguas?
¿me amas a mí que te golpeo
con mis pasos serenos y lentos
un millón de años en tu sino
con humos, fuegos y quebrantos?
Planeta tierra, planeta agua,
humanos pegado a ti,
como enfermedad,
como esperanza.

Microsurco

Voy a poner el tocadiscos viejo,
con su pequeña aguja gastada,
para que ruede por esos surcos,
de tu amor, mi amor
y suene nuestra canción.
Viejo megáfono que me traerás
las notas que marcan
mi ritmo de corazón.
Pum pum.
Sístole, diástole.
La sangre será el aire
que lleve las ondas sonoras
de tu música, mi música
por mis venas, mi radio.
Me quedaré mirando
como cuando niño
al disco dando vueltas,
como un pequeño mundo
en el que tú, cómo no
siempre serás mi centro.

En blanco y negro

¿Y cuando la mentira sale de tus labios?
¿no rasga de ira tu sonrisa sin perfil?
Ya sé, ya sé que no son tus palabras
las que germinan las letras que hieren,
es tu corazón el estiércol de la simiente
que hace crecer la rabia en tu venas.
Encolerízate en caña de azúcar.
Escribe versos que no riman,
palabras que no enganchan,
porque son falsas, vanas, secas.
Como hojas de árbol caídas,
marrones, húmedas, muertas.
Te miras al espejo y no eres tú.
Te miras hacia dentro...
y huyes.
Escondes la cabeza,
lloras tu soledad amarga,
y piensas que el delito que cometiste
hoy ya es visible.
Perdiste el color de la tranquilidad
para ser agonía de arcoiris.
Mientras,
el mundo es feliz
sin tu presencia.

Cárcel de tierra

Las hojas de los árboles caían.
Las raíces chupaban la tierra.
De entre las rocas,
la arena y la grava,
el agua lleva la vida
hacia arriba.
El agua salada de los ojos.
En la superficie,
el corazón late.
Mineral carcelero.
¿Llegará mi lágrima
a la tuya?
¿Se fundirán las dos gotas
como nuestros cuerpos
fueron uno?
Suda la tierra en sus adentros.
Llora su piel en las afueras.
Todos juntos apretamos
los dientes, la fuerza.
Abramos el mundo como
una naranja,
saquemos su jugo,
entremos en las entrañas
que vuelva la vida arriba,
que el sudor se evapore,
que el dolor se acabe,
que la libertad
y el aire,
venzan y acampen.
Que el árbol caiga sus hojas
sobre la tierra fecunda
y las raíces se beban el agua
profunda y no la sangre.
Que sean libres.
Deseo que sean libres.

A mis poetas muertos

Soñó silencios en aquella noche de verano.
Muerta noche de estrellas muertas.
Oscuras golondrinas sin trinos
luchaban contra las gaviotas negras.
Murió el cielo.
Calló la tierra.
Cayó en la tierra.
Su cuerpo se hizo nada
navegando en las aguas subterráneas.
75 años después la memoria afloraba.
Las gaviotas pintadas de blanco
seguía siendo negras.
Pero volvieron las oscuras golondrinas
a nuestra historia, sus versos atronar.
Entre Víznar y Alfacar fue su muerte.
También murío en la cárcel de Alicante.
O en las tierras de un país vecino,
y en sitios más allá de ultramar.
Colgaron las palabras de nuevo
de sus bocas a los libros.
Nuestras estanterías fueron de
nuevo sus casas,
sus sitios de libertad.
Sus muertes nos hirieron el alma,
sus letras nos animan a vivir, a luchar.

A mis poetas muertos,
a mis poetas matados,
a mis poetas leídos,
mis poetas amados,
mis poetas vivos.

Días de agosto

Días de agosto.
Las 13 rosas.
La carretera de Carmona.
Hiroshima.
Nagasaki.
Entre Víznar y Alfacar.
Adiós Julia Conesa.
Adiós Blas Infante.
Adiós japoneses.
Adiós Federico.
Días de agosto.
Tiembla la memoria,
lágrimas en rostro.
Canales de ira.
El tiempo que pasa.
La tierra que araña.
España es Chile.
Chile es Argentina.
Argentina es Alemania.
Alemania es Birmania.
Birmania es Palestina.
Palestina es Afganistán.
El mundo es así.
Llora lágrimas de sangre
en un agosto contínuo
de 365 días.

Tu doble nombre

Quiero que subas los brazos,
estíralos hasta tocar el cielo.
No apartes tus pies de la tierra.
Sé el nexo de unión
del planeta y la bóveda.
Sé su arteria.
Porque entonces yo andaré,
recorré tus venas,
desde los infiernos
a los confines del universo,
con el inmenso placer
de estar continuamente
y eternamente
dentro de ti.
Tus pelos brillarán
porque serán mis estrellas.
Y tus pies,
la fuerza que hace girar
esta Tierra
que no es nada
si tú no estás sobre ella.
Azul, porque tú le das la paz.
Gira, porque ríe con tu risa.
Tiembla, cuando te emocionas.
Y brilla en la oscuridad
de la noche,
porque también te tiene,
como mi persona,,
y ambos sabemos,
la bola azul y yo,
que eres tú
quien faltaba
para llenar de todo
este inmenso vacío
negro de la nada,
que es el Universo
que lleva tu doble nombre.

Aires buenos

Aires buenos llegan del
mar de color de plata.
El mismo que ahogó
la voluntade Alfonsina.
El mar ha saltado
por encima de las olas,
y el blanco y celeste
son símbolos de libertad.
Brilla el Sol en las banderas,
brilla la luz en muchas
vidas sombrías.
Volverán de nuevo
a verse los besos escondidos,
las manos entrelazadas
que antes eran culpadas.
Manos libres,
corazones al son,
latidos de alegría
desde el Paraná
a la Tierra de Fuego.
Fuego en la tierra.
Aires buenos de libertad.
Argentina es hoy
si cabe,
aún más grande
y más libre.
Gracias en versos,
por tu humanidad.

Altas cumbres

Siento que podría hoy,
subir a tus pies.
Andes míos,
cumbres sin fines.
Podría hoy yo
subirlo todo.
Enriquecer mi sangre.
Llenarla de glóbulos
rojos como tus labios.
Mascar tu saliva
como una hoja de coca.
Hacerte saber
que eres tú,
sólo tú,
el único
que me puede llevar
a tocar
literalmente
el cielo.

Amar

Sí, sí,
Me callo cuando me escuchas.
Y dices:
¿no hablas ya?
¡Cómo voy a hablar si te miro!
¡Cómo voy a moverme si
estoy delante de ti!
Sueño con atrapar esa molécula,
Esa mota, ese trozo, ese minúsculo
Grano de aire que sale de tus pulmones
Para que sea mío, sólo mío.
Buscar las fuentes de tus vientos,
De tus aires, y lanzarme
Lanzarme al vacío de tu boca
Para no hablar jamás
Porque sólo ya vale el pensar
Pensar que estoy dentro de ti
Pegado a ti, cerca, bajo tu piel
Haciendo lo único que se hacerte:
Amar, amar, amar.

Siete

Siete.
Te digo siete.
Cada vez que me preguntas:
¿me quieres?
Yo digo siete.
Dices
¡qué poco!
Nueve.
¿Ná más?
No.
Siete.
¿Por qué siete?
Porque siete es
todo.
El infinito.
La eternidad.
El siempre.
Lo ilimitado.
Lo interminable.
El amor perenne.
Siete.
Setenta veces siete.

Cometa

De la oscuridad vienes
con tu lecho de hielo y nieve,
cruzas la lejanía y la infinitud
para atravesar mis errantes
y llegar a mi casa.
Brillas en las noches,
me acaricias con tu melena,
y yo absorto te miro
cruzando mi cielo.
Sé que soy tuyo.
Que quizás me diste la vida
y que en el fondo,
tú y yo somos lo mismo
Hielo y frío,
calor y brillo,
cabellera y cola,
navegantes perdidos
que encontramos
en la Tierra
nuestro camino.

Mis manos ven

¡Mis manos ven!
Desde Chile me han inspirado,
me han abierto estos ojos
sin párpados, sin pestañas
sin colores, sin humedad,
pero que ven, ven,
cuando recorren tu cuerpo
herido que descansa
siempre que llegas a mi lado.
Y veo, veo el paraíso,
veo tus gritos de placer,
tus risas, tus sonrisas,
en esa espalda tuya
que es el amplio mundo
que me conquista.
Y cuando te vuelves,
te vuelves, yo te veo,
te veo, te veo,
sigo viéndote con mis manos,
en ese justo momento
de tu vuelta,
en que mis ojos se abren
a la luz que sólo tú
eres capaz de hacerme ver.

Amor de media noche

Hoy voy a ser como el sol de medianoche.
Voy a salir y no ponerme jamás,
aunque ese jamás sólo sean seis meses.
Acercarme, bajar, subir, mirarte a ras...
y brillar, brillar en el frío verano
sólo y exclusivamente para ti.
Sin fuerzas, subiré hasta el cenit
inalcanzable para mí en estos lares,
pero bajaré, hasta acercarme
a la superficie de tu cara.
Pero cuando llegue el jamás
ese que dura medio año,
me esconderé detrás del horizonte
para dejarte vivir.
Todo sera frío y oscuridad,
pero que más da,
para entonces
te brillarán todas las estrellas,
y yo en ese instante,
me convertiré en tu estrella polar.

Lágrima

Ya sé que disuelto no te veo,
grano de sal que me entras en los ojos.
Pero percibo de donde puedes aparecer.
Lo mismo de la ola marina que me golpea
cuando busco en tu mar la tranquilidad,
o es esa lágrima marina, con la sal
de mi sangre hundida en mi cuerpo,
la que lleva tu escozor al camino
de mis aguas oculares.
No por ello te tengo miedo.
Señal de que mis canales
aún tienen riego.
Es el corazón el que dispara el agua
que tú viertes con amenazas
discursos y charlas.
Pero mi lágrima, ay mar inmenso,
es mi mar y es mi casa.
Una lágrima mía que sólo yo sé
que es salada como mi propio yo
en este rincón de esperanzas.

Penal

Entre rejas, intuyo tus murmullos.
Casi puedo ver tu rostro en la ventana.
Tú, hombre invisible, sin cuerpo con tumba,
has dejado tu huella y tu alma
en ese alfeizar de la nada.
Maldita celda vacía
que sigue haciendo presa las almas
de gentes que no tienen sitio,
ni cenizas ni huesos ni nada.
Tu iglesia como negro monumento
ensalza las tristezas que embargas,
cárcel penal del Puerto que te veo,
no como momumento al arte bonito,
sino como esfigie de tortura fiera
a cada rayo de luz en mis mañanas.

(*) El Penal de El Puerto de Santa María es donde encerraban a los presos políticos en España durante la dictadura franquista. Lo veo todos los días cuando voy a trabajar, lo que queda de él, claro.

Palabras

Son las palabras que hilvano para ti,
consiguiendo hacer esa prenda,
que te abrigue y proteja
de esos fieros fríos y candelas ardientes
en que el ambiente se convierte
cuando salimos juntos a la calle.
Las palabras son las que vencen,
las palabras son las que pueden,
las bocas son las que gritan,
y el corazón y la mente,
los que vencen.
Palabras para amar,
palabras para luchar.
Tú y yo,
mudos, mirándonos.
Y ahí,
ya no hacen falta las palabras.
Sobran.
Entre nosotros ya.

Metamorfosis

Sobre los abedules, mi niña estaba,
doblándose entre sí y muriéndose de ganas.
Agarrada a sus verdes ramas,
sin quererse despegar de la segura morada,
su cuerpo se castigaba entre estertores.
Sufrimiento, cuánto sufrimiento,
para desaparecer, para terminar.
Para no ser.
El viento balanceo las hojas
como si fueran barcas,
y el cuerpo de mi niña cayó.
Desapareció su cuerpo.
Cayó, se lo llevó, el viento
y mis lágrimas fueron su lluvia.
Me fui mientras el abedul
convertía el resto de su cuerpo en savia.
Sabio cuerpo que en mi ausencia
se transformaba, para de la nada
surgir las alas.
Mi niña desaparecida,
convertida en mariposa,
estaba.

Cieno

Me pregunto como será el corazón de tu fábrica,
de que manera aleatoria, conviertes tus palabras
en cuchillos hirientes de perversidades macabras,
en esa reacción tuya que contra el amor despotrica.

No es falso todo lo que dices, es que es absoluta mentira
lo que dueles en los demás con tus cienos y fango,
desde ese traje oscuro negro con el sartén por el mango
del que el amor que predica con altavoz todo se retira.

Ciego, que no ves el amor en los demás.
Mudo, que no eres capaz de expresar un ruego.
Seco, que no mojas con lágrimas tus mejillas de emoción.

Estás muerto. Muerto en vida.
Sin gozar, sin vivir, sin sentir.

Llenando a sorbos de hiel
la vida amarga, por tu culpa,
de los demás que en silencio,
y sin ti,
se aman.

Pompas de jabón

¿Jugamos a hacer pompas de jabón?
Construyamos esferas de cristal,
con superficie de arco iris.
Y dentro, tu mirar.
Tus ojos brillantes que me elevan,
y tu piel sencilla y seca,
donde el jabón resbala.
Sopla, crea esferas.
Volemos con ellas,
libres de pieles y espuma.
Caigamos libres por el espacio
hasta el fondo sublime
de nuestras almas.
para allí de nuevo,
inspirar,
soplar,
respirar,
el aire encerrado
para nosotros dos
en nuestra pompa de jabón.

Centrados

Céntrate conmigo.
Giremos al mismo son.
Zumbemos vibraciones
de amor en el espacio,
de tantas vueltas,
a tu alrededor.
Saltemos los abismos infinitos,
volemos y flotemos
sobre nuestro yo.
Desde el firmamento
en forma de estrellas,
observemos nuestros cuerpos,
quietos mientras duermen,
mientras nosotros en viaje astral
atravesamos el Sol.

Tus ojos

Mírame con tus ojos nuevos.
Limpios de pasado,
Del polvo aterrador.
Mírame, házme reflejar en ti.
Como una bola de cristal
Verlo en ellos.
Mi futuro, tu futuro.
Mírame con tus ojos semicerrados
Cuando me sonríes.
O mírame cuando brillan
Con las lágrimas de tu emoción.
Mírame con esos ojos nuevos,
Los tuyos, que me dan la vida,
Y que de noche, se cierran
Al igual que cuando me besas.

Temblores

Tiembla la tierra, olean las aguas
- ¿Dónde estás, amor mío? -
El Norte se pierde. El pánico arrasa.
La oscuridad vence. Los lamentos crecen.
- ¿Dónde estás? Que no te veo -
Las sirenas suenan, las luces son relámpagos
- Te busco y no te encuentro -
Las almas gritan todas
desde la bola azul.
Haití o Chile.
Indionesia o Pakistán.
Da igual si todo tiembla.
- ¿Dónde estás, amor mío
que no vivo si no te siento?

Saber de ti.

Saber de ti,
si en aquellos desiertos vírgenes
queda aún las huellas de tus pasos
para seguirte por los huecos
que deja la vida,
que deja tu llanto.
Saber de ti,
buscarte entre las nubes
cuando miro al cielo
o en mi interior
que es cuando te veo.
Silencios. Silencios.
Los silencios nublan la vida
y siegan los caminos.
Crecen piedras en vez de árboles,
y la lluvia, mansa,
no cesa de caer.
Suena el campanilleo del agua.
Es la luz de tu sonrisa
que cae en sonidos
desde dentro hacia arriba.
Sí. Sé de ti.