ASIDONIUM

Mis poemas - www.alfonsosaborido.es - Twitter: @asaborido

Primavera

Tan ciego voy por caminos y veredas
que no levanto ni siquiera la mirada
en esta tierra de quebrantos y quejas
de pesos de atlas en mis hombros
doloridos de gravedades aplastantes.
Tan ciego voy que no levanto
la vista que no ve del suelo,
corriendo los carriles como si fuera
un perro husmeando un destino incierto
Tan ciego voy por la mente
que es una olla a presión,
rodeada de ruidos contaminantes
que matan músicas, pájaros y silencios.
Tan ciego voy que hoy tú
- ¿Quién, quién, quién, quién? -
me hizo levantar la vista
con un golpe valiente
ver como estallaron los fuegos artificiales
que nunca cuestan dinero,
como las luces cambiaron de color
con la fuerza de las ramas que se abren
la sangre de la Tierra que mana
y el aire nuevo perfumado.
Estalló la primavera de nuevo
y quién, quién, quién, quién
levantó mi mirada al frente
para dejar de ser ciego,
torciéndome el cuello hacia arriba,
haciéndome hombre de nuevo.

Casiopea

¿Tú la más bella del Universo?
Tu arrogancia te venció,
reina nieves del espacio
origen de los tiempos.
Como un linaje de torbellino,
en tu piel de frías estrellas,
hecha candela hiriente
rasgaron tus majestades
las uves dobles estelares.
¡Reina de Etiopía
y de los cielos del norte!
Colgada en eterno firmamento
de perchas esclavas.
Rodeando al oso pequeño
guardanto tu punta
del sur quebrantado y perdido.
Los llantos me niegas,
los tuyos, los de tu hija
en cuello encelado
de envidias de ninfas azules.

En la ventana

Han pasado los años,
en la ventana de mi corazón
siempre estás tú.
Escribiendo tu diario
con lágrimas de tus entrañas,
mientras yo ciega y ácida,
reía desde dentro
mis amores de la nada.
En mi habitación cueva perpetua,
guarida de mi libertad oscura,
tus ojos atravesaban
paredes, cuerpos y alma.
Reflejos de sol en tu espejo
guardado para iluminarme
mis sonrisas perdidas.
Perdí la llave.
El metal que lo abría todo
se convirtió en daga
que te partió en dos.
Han pasado los años
en la ventana de mi corazón
siempre estás tú.
Que veinte años no es nada
dice la canción.
Sí. Son. Son.
Me atrapó el tiempo en sus rejas,
soy de la que viste en la ventana,
la sombra de un relato,
de un historia que se borró.
Tu libro y tu letra me queda
en mi recuerdo
junto a la momia de la ventana,
la momia que soy yo.

Pegaso galáctico

A colores, móntate en las nubes
que tus hidalgas patas, aires
y melenas al viento, sujetas
al cuello sean libertades.
Relincha al galope de himnos
que victorias canten a los ogros
de negro que rebuznan
silencios opacos, culposos,
de pecados blancos y discretos.
Salta, salta las vallas que son
obstáculos de carreras perdidas
que del todo a tope son las ganadas
en apuestas de escondidas
hazañas de hombres y mujeres.
Vuelca todo tu crin al alero del espacio,
vuela como nunca surcando los mares.
Mírate despacio en esa ola que paran
los marineros con barcos presas
de peces y plancton invisible.
El mundo gira contigo Pegaso loco,
caballo de estrellas, de héroes
de epopeyas con majestades.
Relincha fuerte al centro de la galaxia,
que tú equus desnudo que no mata
serás el vencedor de la batalla.