ASIDONIUM

Mis poemas - www.alfonsosaborido.es - Twitter: @asaborido

Habitación vacía

Fue el sentimiento más fuerte de tu ausencia
cuando entré en la casa - nuestra casa -
y vi en frente del pasillo tu habitación vacía.
La vida faltaba como el verde a las plantas,
el aire helado salía del cuarto como viento polar.

Es la ausencia que no se ve la que pesa tanto,
torturante mochila que cargo a mis espaldas
desde el día que marchaste con tus ojos cerrados.

La frialdad es mi enemiga, en la noche, lo que más temo.
No hay manta ni sábana que cubra mi cuerpo
e impida que me llegue el sabor a hielo de tu partida.

La casa - nuestra casa - es un gran campo inmenso
si hierbas ni árboles ni gentes; que no es campo,
es un páramo llenos de cosas vacías que no existen.

Yo, huyo de la casa - nuestra casa - porque no estando
te veo en que cada rincón de las paredes blancas,
sin cuadros, con huellas de reloj que no marcan las horas.

Es el tiempo aterrador el que pasa aumentando la distancia.
Quien lucha por borrarme el olor de los recuerdos,
que en contra de lo que todo el mundo dice y cree,
no cura nada, no aplaca nada, no suaviza nada.

Porque es dolor lo que siento permanente, cronicidad
de una ausencia forzada que me robó lo que más quería.
Es sentimiento negro de pena, lo que recorre mis venas
que con la falta de tus pulsos tristemente laten
cada vez que vuelvo a ver al final de la casa - nuestra casa -
ese pasillo largo y al fondo, siempre,  tu habitación vacía.

Rompen las almas

Cae el Sol en la mar serena,
la espuma se entretiene
en acariciar mis pies.
Miro al horizonte recto
de azules cielos y océanos.
En la frontera, tú,
justo donde verde
nace el rayo.
Salado soy como el soluto
del mar que hace flotar
a los cuerpos inertes.
El azogue arresta
los restos del lecho marino.
La tierra, a golpes heridas  por
el mar embravecido en su poder
es hembra que no recibe
las caricias prometidas.
Rompen las olas,
mientras,
rompen las almas,
a jirones la piel negra.
Yace en la playa
del sueño de las hadas.
Casa eterna de dioses y naúfragos.
En la raya que une,
justo la curva de la esfera,
un minarete intuyo.
Otras casas. Otra gente.
Y tú allí, donde nace el rayo.
El horizonte vacío parece
estallar en gentío
en pocos segundos.
Los gritos nos llaman.
Las olas parten las almas.

Poema al gobernante maligno

Tus lágrimas de metal no riegan ni las macetas.
Son venenos del mercurio que corre por tus venas,
letal para el obrero que cada día levanta
la mañana hacia arriba con un nuevo Sol
que no brilla para todos, para todas
porque tú con tu opaca personalidad
les haces sombras de vida enlutecida.

Matas esperanzas y sueños
como moscas que vuelan al olor
de lo que tu piel - quizás tu alma desprende-
Hediondos ideales que dejan sin vida en muerte
eterna al amigo que vino de tierras lejanas,
a la abeja obrera que se deja la miel
de su vida, en cada gota de néctar
que tú le derramas apenas recogida.

Como en la antigua Judea
es de noche cuando los llantos de los inocentes
rajan la noche clara que tú enturbias.
Ni las estrellas brillan cuando sales tú.
Gobernador eclipsante de las sombras negras
que con las formas del imperio de siglos
como Atila aplastan a quien tu adoras.

O dices adorar. Robaste tanta corona de espina
de la estatua que con tu dinero cubriste de oro,
a la que te arrodillas tapándote los sentidos
para no oler a pueblo, a gente, a humanidad.

Tu Dios te mira. El pueblo te mira.
Tu sueldo día a día ganas.
Pero no es la cuenta de tu banco
quien marca el ritmo de tu felicidad.

A la sombra de tu sombras
te desvanecerás.
La noche será oscura eterna
para quien de día apagó las luces
de los encendedores de estrellas.

La  maldad nunca vence.
Sin color será iluminada.
La fraternidad es la única solución.

Venus

Es el infierno seguro ese mundo
que lleva el nombre del Amor.
Como mujer desnuda,
amanece bella por las mañanas.
Como amante perdido,
se hunde en el mar en los atardeceres
de las vidas que agotan oportunidades.
El amor. El amor a presión.
Como todo amor en exceso
aplasta y axfisia al contrayente.
Al que da amor.
Al que lo recibe.
Y al que celoso observa
los sentimientos negados.
Sulfúrico ácido que corre
por las venas azules.
Tú como yo.
Venus y Tierra.
Infierno y Amor.