ASIDONIUM

Mis poemas - www.alfonsosaborido.es - Twitter: @asaborido

Parto

No sales poesía...
en esta noche que quiero
deshelarme la sangre herida
de los tiempos pasados
que recurren a mí
en la fragilidad de mis sueños.

¿Dónde quedan esos versos
que necesito ahora para abrigarme
de la savia de mí mismo,
que ordena las letras,
que ordena mi mente,
y que ordena a las negruras
que se vayan de estos horizontes
oníricos que aterran detrás
de la valla de mi almohada?

¿Secuestrada poesía?
¿Estás presas aún de aquella
tenaza que una vez arrugó
ese corazón blanco que latía
al compás del diablo
disfrazado de sonrisa?

Cómo me gustaría que estallaras
con la fuerza de la botella
de cava, vino espumoso
que me hace cosquillas en la nariz
haciéndome elemental al sentir
sólo lo físico que me agrada o duele,
y no lo mental que hierve
desde el fondo del pozo.

Aprendí a hinchar los pulmones
para respirar, para gritar.
Nunca pude hinchar el corazón.
Quizás lo haga para liberarte, poesía.

Ya has venido. Ya estás aquí.

Geográfico

Que soy volcán cuando me atacan,
erupto la lava adrenalítica
guardada en la cava de los años
de presión interna de fuego.
Temblorosas que fueron mis manos,
mi conciencia y mis acciones,
ahora son movimientos sísmicos
que levantan poderosas montañas,
cambian los cursos de los ríos,
en morrena arrastra las miserias.

Géiseres de agua dulce cálida
que fueron mis lágrimas azules,
hirviendo salen ahora como llamas
que achicharran al creído ignífugo.

Me sometiste de pequeño renacuajo,
oh, Gulliver iluso, cómo he cambiado
Tan poderoso como Sansón,
tan ingenioso como David.

Témeme, haces bien en temerme.
Quemo. Destruyo. Ahogo.

Pero para ti, también soy volcán
pero de pasión, tímido, de amor,
de tipo hawaiano que abrasa
y te hace fuegos artificiales
en ese mar verde de tus ojos.

Me acurrucaré en tu ladera,
porque tú me haces fuerte.
Tu piel herida es la piedra
que construye mi fortaleza.

Amor en colores

¿Y si nos amáramos en verde?
con la sangre de Lorca por las venas
gritando Andalucía hasta quedarnos roncos,
cuerpos de geranios convertidos,
en tierra de trigo germinado.
En verde.
Pero ¿y en rojo?
¿Por qué no nos amamos en rojo?
con la fuerza del trabajador apasionado
que como Amanda regresaba de la labor
diaria del pueblo sometido y levantado.
En rojo.
Pero ¿y en azul?
marino de los fondos oceánicos
con la fuerza de la vida
que arrancó de la arena a la Tierra.
Vida. En azul.
Pero ¿y en naranja?
Con el sabor ácido de la fruta amarga
joyas de unas Hespérides que siempre
fueron nuestras bolas doradas
de las puertas del fin del mundo.
El mundo. ¿y en amarillo?
con la luz de mil soles
que alumbran a la humanidad oscura,
y da calidez al futuro negro y frío.
Violetas.
Violetas imperiales de canciones
a media noche.
Violetas para olerlas contigo.
Para quedarme dormido en tus brazos
en este mundo de colores
que tú me has construido.